
Como ejemplo de optimismo o pesimismo siempre se cae en lo del vaso medio lleno o medio vacío, cuando en realidad el vaso está a la mitad y sólo eso. Lo que cambia es el enfoque de acuerdo al estado de ánimo del que lo observa. Se me ocurre que lo mismo sucede con el sexo. Digamos que si una pareja de casados tienen relaciones de una a dos veces por semana la mayoría perfectamente podría decir que es tirando a poco. En cambio cuando se trata de una persona soltera esa misma cantidad de relaciones semanales es una hazaña. En definitiva las cantidades no varían y todo es cuestión de perspectiva, a tenerlo en cuenta.
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