El 16 de noviembre de 2009 fue el día que cambió al mundo para siempre, mi mundo, nació mi hijo. Nunca voy a poder, ni querer, olvidarme del momento en el parto en que salió de pronto, violeta, enseguida empezó a llorar, lo limpiaron apenas y me lo dieron, ahí se calmó, abrió los ojos y me miró. El mundo dejó de girar, se detuvo, deben haber sido segundos pero para mi fue todo el tiempo, la eternidad, este es él, llegó, bienvenido, soy tu viejo, sos mi hijo. Se lo di a la madre que era puras lágrimas de alegría. Nada va a superarlo, los segundos más importantes de mi historia, los que justificaron mis 39 años con errores y aciertos, todo lo que me pasó, pasó para que pase esto, para que Alfonso sea desde entonces simplemente mi vida.
viernes, 4 de diciembre de 2009
ALFONSO
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