miércoles, 25 de febrero de 2009

ALTOS TIEMPOS


Estaba gettin' high mientras suena Led Zeppelin, perfecto. Esto pasa porque minutos antes leía un libro donde el protagonista hacía un poco de ambas cosas. Parece que soy tan influenciable, pero lo relaciono más como cuando ves a alguien tomando un helado y de repente te parece la mejor idea sobre la Tierra. No me pasa cuando camino y veo un fogón con gente feliz cantanto cosas de Sui Generis como si fueran cool por ser tan libres. Napalm y un poco de Queens of the Stone Age para ellos. No hace falta que nadie diga que cuando voy al chino a comprar una coca vea en serio un fogón a la pasada, no pasa nunca, ya se, pero el chino cierra en 15 minutos. El tema es que no hay que aprender canciones de fogón, odio nunca haber podido aprender a tocar la guitarra, intenté pero no tuve paciencia aunque me conformaba con hacer 3 acordes y sonar pesado, pero más odio la gente que toca la guitarra, apenas, y que nada más saben canciones obvias, nunca una buena, siempre Wish you were here, Blackbird, y mierdas nacionales hippies que venían con no menos de 5 años de retraso en su momento, jamás Van Halen. Pueden y desperdician ese intento de talento. Cosa mía.

No se por qué, pero aunque a nadie le importe tres carajos voy a expresar dos verdades del comic adaptado al cine, y espero terminar antes que cierre el chino:

1) Nunca más un gay dirigiendo una película de Super Héroes. Y no es que haya nada malo en ser gay, de hecho son grandes artistas. Pero... Joel Schumacher en Batman Forever y Batman y Robin, más Bryan Singer en Superman Returns, nada más que decir.

2) El famoso The Dark Knight Returns (cosecha 1986) de Frank Miller llegó ya a la pantalla grande y nadie se dio cuenta, se llama Gran Torino, con y de Clint Eastwood, grosso. Avivando giles.


20 minutos después: cuando llego a 20/25 metros de la puerta del chino veo a través de la puerta de vidrio como la empleada cierra con llave y comienza a descender la cortina Metallica. Camino 2 cuadras más y llego a uno que siempre cierra más tarde y no creo que sea casualidad. Compro y salgo. Camino un poco y a lo lejos veo un hombre que por un cuarto de segundo pensé que era mi viejo, al otro cuarto de segundo podía ser mi viejo y enseguida por supuesto que no era, no podía ser, ¿o si?

domingo, 22 de febrero de 2009

GAME OVER


En Capital Federal, y parece que pronto en todo el país, desde enero comenzó el nuevo sistema de puntaje para los que tengan su licencia de conducir. Todos arrancamos con 20 puntos, y el objetivo es cuidarlos, porque por exceso de velocidad, pasar un semáforo en rojo o una picadita nos va a ir restando puntos hasta no poder manejar por un buen tiempo. Entiendo el concepto, muy bien, así nos hacemos responsables, pero le falta un detalle. Sabemos cómo perdemos puntos, ¿pero cómo los ganamos? No hay premio, sólo castigo. Todos, en mayor o menor medida, hemos jugado video juegos alguna vez, y qué clase de juego es uno en el que no se puede ganar. Yo propongo agregar puntos bonus por buena conducta, por frenar cuando un peatón cruza de pronto por el medio de la calle, por ceder siempre el paso al que viene por la derecha, por no bajarse del auto a romperle la cabeza a los limpia vidrios, por soportar estoicos las embestidas de los colectivos y la parsimonia de los taxistas. Que haya zonas de checkpoints donde medir el desempeño parcial de cada uno, previa instalación de un chip en nuestro vehículo. Además, cuando este proyecto sea nacional, va a ser injusto. Porque Buenos Aires es el GTA en todas sus versiones y un pueblo de Formosa es un cartucho de Atari, ¿qué semáforo no vas a respetar en un lugar con una sola calle asfaltada y que precisamente no tiene semáforos?, así cualquiera. Se que no va a faltar el que diga que es una estupidez lo que planteo, desde ya, pero qué hay de malo en introducir elementos de incentivo a algo ya de por sí desgastante como manejar todo el día. La misma tecnología que dio luz a las consolas Playstation o Xbox es la que maneja las inconmovibles camaritas de fotos con las que también nos condenan. Porque para decirnos que cometimos una infracción nos envían una foto multa sacada por un robot, carente de contexto e interpretación. “Detenerse en senda peatonal”, dice la fría sentencia, y nadie contempla que era eso o seguir de largo cuando cambió la luz del semáforo en una cola lenta de autos y con cientos de personas lanzadas a cruzar la calle. Si acelero piso a alguno y en el mejor de los casos violo la luz roja, no existe alternativa de hacer marcha atrás porque tengo un auto a un centímetro de mi paragolpes trasero. Y eso, amigos, es la lógica de un juego de PC o consola, a quejarte a Mario de Nintendo, o Macri que es lo mismo, si no te gusta.