jueves, 20 de marzo de 2008
miércoles, 19 de marzo de 2008
SER CONURBANO
En el conurbano bonaerense está la gente de verdad. La gran masa sudorosa y silenciosa. Estoicos bancan la que les tocó, porque no va a haber un mañana mejor, pero a luchar porque no sea peor. Hay religión que piola sermonea un calco de sus vidas, no hay política, se vota si te dan un mango y total es lo mismo. Las estaciones de tren, millones dando vueltas, yendo y viniendo en escalas interminables, ganado humano que también pasa por Liniers. Sus alrededores, donde suena cumbia desde los bolichitos que venden todo barato, todo trucho. Moda accesible y descartable. Y si se rescató un billete grande, está el boli-chopin o, palabra santa, la monumental Salada. Las mujeres mayores transitan en cómodas calzas que asemejan a una lona cubriendo la superficie lunar, sus peinados son ruinas de cortes y colores ya indescifrables. Y cuando digo mujeres mayores, estamos hablando de 30 años, si hasta pueden haber nietos colgando de un brazo de la edad de los más chiquitos propios. Una vida gastada antes de tiempo. Los hombres, recién peinados al negro óleo al salir o en el regreso, camisa abierta, tatuajes difusos, dentaduras castigadas, cargando al hombro un bolso compacto, con ojos brillosos de las cervecitas frías con los compañeros, y una mirada perdida, paciente, buscando el olvido. Filas eternas en paradas de líneas de colectivos de 3 cifras, no hay monedas y los kioscos no te cambian, no corre una brisa, este viene con gente afuera, la combi es más cara, oscurece, un compact con un recompilado de los grupos para la nena, otro puchito, y en el que viene subo aunque tenga que ir en el techo. Hay también hordas de hermanos de los países vecinos de Perú, Bolivia y Paraguay con sus costumbres ancestrales pero la acriollada picardía va ganando lugar en sus corazones. En el barro somos todos el mismo. Afuera, bien lejos, los grandes ganando el peso, y en el barrio muchos menores sin rumbo, los de menos de 10 girando como satélites de alguna mujer (la hermana más grande), lo mayores de gira que no termina nunca. El aire es espeso, algún arroyo putrefacto cerca, basura en la calle y la vereda, los escapes muertos fuman humo gris y la gente también, no se queja nadie, es así, no hay nada que hacer. Pasa una de 15 con la panza al aire y un culo de 2 pelotas de fútbol, raja la tierra, se menea a cada paso, y es el espectáculo diario, gratis, todos aclaman y ofrecen favores, algunos se pasan de la raya. Los pibes en la esquina marcan territorio y pertenencia, el lenguaje en códigos, y se van a las manos o más por un gesto mal entendido si es necesario, son guachos, se plantan o corren según el color del uniforme, se intoxican y pasan el día, el fin de semana a la cancha, y a dormir cuando no haya más vida. En la miseria el perro es el juguete más barato. Y se ve mucho perro suelto, con agujeros, sin una pata o un ojo, van en jauría, esquivan autos y camiones con suerte dispar, se apuran y rompen bolsas de residuos antes que venga la otra jauría, la de los carritos. La idea es subsistir, siempre bajan a uno y el barrio reclama al pedo, cumplir 20 es una hazaña. Ante tanta malaria hay que darse el lujo de una putita en un cabarulo baqueteado, o invertir un sueldo en unas zapatillas biónicas, también el chupi que no falte, ni la música, nunca, el baile es sagrado. Porque cuando hay baile, cuando hay roce, cuando se transpira y el grupo sigue tocando como los muchachos a todas las que pasan, hay fiesta, las penas se van lejos, se las toman para el lunes, cuando la bocha rueda otra vez.
Cualquier parecido con la realidad es pura casualidad, Argentina es un país rico donde todas las personas tienen su oportunidad.
CAMINO AL ANDAR... Y MUCHO!!!

El de la foto de arriba soy yo, descansando en un hueco del MoMA. Intentando lo imposible que en ese caso era hacer desaparecer el dolor de pies después de días enteros a velocidad paso de hombre. No tuve éxito. New York es una ciudad para recorrer caminando, el que diga lo contrario no pisó la isla nunca. Siempre hay algo interesante apenas a un par de cuadras de distancia, todo parece cerca, y esa es su magia y estigma. Cada calle tiene un sentido, doble o miles, cada barrio su estilo único e inimitable, la suma de las partes es un todo poderoso. Se puede trampear un subte (train le dicen los locales) y ahorrar piernas, se puede, pero recién cuando ya conocés bien el paño y te permitís el lujo de momentáneamente ignorar avenidas con tus huellas ya marcadas. Zapatillas cómodas, única opción, y buena voluntad, no se necesita mucho más (descontando los dolarillos.) Así y todo hay oportunidades para cada bolsillo, para tu forma de ser, seas quién seas hay un lugar para vos en Manhattan, o barrios aledaños. Cadena montañosa de edificios o zonas bajas, lujo y glamour, o bohemia y rock. Las verdaderas naciones unidas, de cada pueblo un paisano, difícil encontrar un nativo, todos los idiomas e indumentarias, jamás te sentís de afuera, la manzanota te estaba esperando. El precio físico son unas ampollas, alguna rodilla que grita, o una planta de pie en huelga, pero créanme que mientras estás descansando, como me ven en la foto, lo que de verdad hacés es aguantar la ansiedad de seguir, porque sabés que vas a seguir pateando hasta que no haya más mañana.
jueves, 13 de marzo de 2008
MIRA MI CARA DE JEFE

Algo bueno, en mi nuevo trabajo no hay caras de mal culo gratis. La del "dueño/jefe" que pasa por al lado tuyo como si una rata trepara por sus intestinos, nada más que para hacerte sentir incómodo. Que si estás hablando algo con un/a compañero/a no puede además evitar el comentario mala leche: "se nota que tienen tiempo". ¿Hay necesidad? No, es claro que no, pero es como que si no pone la cara difícil entonces pierde autoridad. Porque la idea de muchos que tienen empleados a cargo es que debe reinar el miedo, y en algunos casos el terror. Podrían trabajar tranquilos con un sistema basado en el respeto, premio y castigo, así distenderse y hasta sonreir. Basta de ver a esos engendros creídos divinidades con gesto adusto, fruncidos, rectos como con un palo en el recto, aburridos, despreciables, basta de gente de esa calaña, jubílense, y vayan a ponerla o a hacérsela poner un rato, cierren, tómense unas vacaciones eternas de la expresión ojetuda, cambien por una carita de BUEN culo. LO NECESITAN CON URGENCIA. 

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