
El profeta tiene una visión de un acto futuro, la profesa y a esperar que llegue el día. Esta es simplemente la mecánica de cómo funciona un profeta, el tipo con el diario del lunes. De acuerdo a lo aproximada a la realidad de su profecía veremos si era de verdad un profeta o un falso profeta, lo que vendría a ser un eufemismo de chanta. Muchos dicen que Dios les ha hablado, manera sutil de lavarse las manos, ¿o vamos a juzgar también las intenciones de Dios, del Dios que sea, que nos puede costar caro? Así que vamos a dejar a la religión de lado para no herir susceptibilidades o que nos caiga encima un rayo de milimétrica precisión. Hay varias maneras de hacer que un profeta funcione. La más usada es interpretando, casi adaptando, sus antiguos dichos o escrituras, generalmente de una vaguedad exasperante, a hechos concretos actuales. Para que eso suceda es primordial que el tipo haya pegado alguna en vida, para haberse ganado su reputación. La otra sería directamente “descubrir” textos proféticos olvidados de un ignoto que sorpresivamente coinciden con acontecimientos importantes, algo así como inventar un pasado que predecía este presente. También es sorprendente la habilidad que tenía la gente siglos, o milenios, atrás para predecir el destino. Hoy no le damos importancia a cualquier ganso que se ponga a hablarnos de cómo va a ser el fin del mundo, en todo caso intentaremos que afloje con el trago o que tome regularmente sus pastillitas prescriptas por un psiquiatra. Muy bien, pero la gente de hoy, todos muy modernos con su ciencia y tecnología portátil, así y todo temen a lo que viene del pasado, cuanto más lejano mejor, se plantean la posibilidad de acierto que descartan en el contemporáneo. Además, y hablamos de materia prima, es necesario contar con el bendito público crédulo, aquellos dispuestos a aceptar cualquier respuesta como válida de lo que no puedan explicar. Mucha, demasiada, casualidad y causalidad jugando a las escondidas. Podríamos también decir que los escritores de ciencia ficción son profetas más concretos por habernos adelantado un viaje a la Luna o un submarino, como hizo el amigo de la casa Julito Verne. Pero en todo caso lo dejamos como literatura de anticipación, ideas probables más que versos acondicionados. Les dejo mi profecía y tiemblen:
- El hielo será agua y el gigante se hundirá.
Cuando se les ocurra que esto pasó acuérdense de mí que no veo bien de cerca y mucho menos el futuro.
- El hielo será agua y el gigante se hundirá.
Cuando se les ocurra que esto pasó acuérdense de mí que no veo bien de cerca y mucho menos el futuro.