domingo, 22 de febrero de 2009

GAME OVER


En Capital Federal, y parece que pronto en todo el país, desde enero comenzó el nuevo sistema de puntaje para los que tengan su licencia de conducir. Todos arrancamos con 20 puntos, y el objetivo es cuidarlos, porque por exceso de velocidad, pasar un semáforo en rojo o una picadita nos va a ir restando puntos hasta no poder manejar por un buen tiempo. Entiendo el concepto, muy bien, así nos hacemos responsables, pero le falta un detalle. Sabemos cómo perdemos puntos, ¿pero cómo los ganamos? No hay premio, sólo castigo. Todos, en mayor o menor medida, hemos jugado video juegos alguna vez, y qué clase de juego es uno en el que no se puede ganar. Yo propongo agregar puntos bonus por buena conducta, por frenar cuando un peatón cruza de pronto por el medio de la calle, por ceder siempre el paso al que viene por la derecha, por no bajarse del auto a romperle la cabeza a los limpia vidrios, por soportar estoicos las embestidas de los colectivos y la parsimonia de los taxistas. Que haya zonas de checkpoints donde medir el desempeño parcial de cada uno, previa instalación de un chip en nuestro vehículo. Además, cuando este proyecto sea nacional, va a ser injusto. Porque Buenos Aires es el GTA en todas sus versiones y un pueblo de Formosa es un cartucho de Atari, ¿qué semáforo no vas a respetar en un lugar con una sola calle asfaltada y que precisamente no tiene semáforos?, así cualquiera. Se que no va a faltar el que diga que es una estupidez lo que planteo, desde ya, pero qué hay de malo en introducir elementos de incentivo a algo ya de por sí desgastante como manejar todo el día. La misma tecnología que dio luz a las consolas Playstation o Xbox es la que maneja las inconmovibles camaritas de fotos con las que también nos condenan. Porque para decirnos que cometimos una infracción nos envían una foto multa sacada por un robot, carente de contexto e interpretación. “Detenerse en senda peatonal”, dice la fría sentencia, y nadie contempla que era eso o seguir de largo cuando cambió la luz del semáforo en una cola lenta de autos y con cientos de personas lanzadas a cruzar la calle. Si acelero piso a alguno y en el mejor de los casos violo la luz roja, no existe alternativa de hacer marcha atrás porque tengo un auto a un centímetro de mi paragolpes trasero. Y eso, amigos, es la lógica de un juego de PC o consola, a quejarte a Mario de Nintendo, o Macri que es lo mismo, si no te gusta.

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