
Se te cruza un elefante en la ruta, hay dos formas de reaccionar:
1) ¿Cómo llegó un elefante ahí?
2) ¿Cómo lo esquivo?
Si elegís la primera, es que sos de los que se viven planteando el sentido de la vida, el cómo deberían ser las cosas en lugar de como realmente son, a todo le buscás un por qué, un existencialista que va a terminar con una trompa en el culo y el volante en los dientes. En cambio si tu elección es la segunda, claramente sos un pragmático, te adaptás enseguida a los cambios por bruscos que sean, un superviviente, pero es probable que por esquivar al elefante te lleves puesto a uno que viene de frente que piensa lo mismo que vos, terminan uno injertado en el auto del otro y el paquidermo meándolos a litros por pura necesidad fisiológica.
PD: en ambos casos el elefante se salva por su fortaleza o fortuna, demostrando una vez más que la naturaleza es sabia y que deberías manejar por lugares más seguros.
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