
Es tiempo ya que los bebes nazcan con una etiqueta en la nuca. Su nuevo hijo ha sido traído a usted por cortesía de Sorny. Desde la aparición de No Logo de Naomi Klein, un pequeño orificio se abrió en el gigantesco, fastuoso, amoral muro de la publicidad y la guerra comercial a puro fin y en todos los medios. A través de ese orificio algunos se atrevieron a ver, fueron pocos, la mayoría, la gran mayoría, no puede quitar la vista de la marca en colores brillantes, invitando a ser. Todo vale cuando se trata de costos para lograr el poder que envidiarían casi todas las naciones del planeta. Hoy un logo es un tatuaje en la piel que elige un chico distraído. Las marcas te hablan, te comprenden, son como vos. Dependiendo de lo que elijas al comprar, eso va a definir quién sos, tu estilo, tu esencia. Las plazas tienen sponsor, las calles, los edificios, las sillas, los recitales de música, el arte, nada queda libre para la gente, todos podemos ser un cartel, todo es un cartel. Las remeras con logos gigantescos que se pagan a buen precio, el calco que se compra en Warnes ubicado con precisa estrategia en la luneta polarizada del auto, ya no hay lugar para el perfil bajo, el logo es el producto en sí y la campera que lo contiene es sólo un accesorio útil. Soy lo que consumo. No falta tanto para que Argentina, o cualquier país berreta por el estilo, termine convirtiéndose en país exclusivo de tal marca. Los famosos son la cara también de un producto, confiá seguro en ellos a la hora de elegir, algún día van a conseguir contratar a tu mamá para recomendarte con su sonrisa cariñosa la sopa Knoir que nunca quisiste tomar de chico, y te prometo que la vas a tomar toda pero... esta vez la pagás vos.
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