
Los argentinos no somos fáciles, vaya novedad. Una de las dificultades que traemos de fábrica es nuestro doble discurso, o sea que decimos una cosa pero hacemos otra, algo que nos convierte en personas no demasiado confiables… y si confían, perdieron (¡hay tantos con el ano derrotado alrededor del mundo, e incluso dentro de Argentina, que pueden dar fe!)
1) Es bien de argentino sólo comer asado pero… también es bien de argentino matarse con el sushi para hacerse el chetón.
2) Es bien de argentino saber absolutamente todo lo que tenga que ver con el fútbol pero… también es bien de argentino transformarse automáticamente en experto en cualquier otro deporte en el que de momento brille un compatriota.
3) Es bien de argentino tirar papeles en la calle y manejar como un enajenado pero… también es bien de argentino viajar al exterior y regresar comentando que allá la gente es educada, no como los negros de acá.
4) Es bien de argentino coimear o ser coimeado pero… también es bien de argentino indignarse cuando las coimas se dan entre los políticos.
5) Es bien de argentino decir en una reunión que la televisión es una basura pero… también es bien de argentino no despegarse de la pantalla ni para ir al baño.
6) Es bien de argentino lamentarse de las dificultades por las que pasa la gente con impedimentos físicos pero… también es bien de argentino estacionar el auto en la bajada para discapacitados.
7) Es bien de argentino rascarse las bolas en el trabajo pero… también es bien de argentino quejarse si el que se rasca es el que nos tiene que atender.
8) Es bien de argentino sentir el orgullo de ser los mejores pero… también es bien de argentino no dejar cagada por hacer para desprestigiar aun más el desprestigio que tenemos.
9) Es bien de argentino denunciar que la plata que le damos al Estado se la roba el Gobierno pero… también es bien de argentino evadir todo lo posible para que nos queden unos pesitos más en el bolsillo.
10) Es bien de argentino querer emigrar a la primera de cambio con la excusa que “este país no te da oportunidades” pero… también es bien de argentino terminar trabajando en el primer mundo de malabarista en un semáforo o leyendo la fortuna con las cartas de tarot.
Admito, antes que me injurien, que el concepto está inspirado (manera elegante de decir choreo) en la revista MAD.
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