martes, 19 de abril de 2016

CABEZA DE RATÓN Y COLA DE REY LEÓN (PARTE 1)


Comentar algo negativo del “Maravilloso Mundo” de Disney es para muchos una simplemente una herejía, es violar las memorias de una infancia, y para otros es una risa cómplice con tintes de cinismo que refleja algo que siempre se quiso decir pero no se tuvo la valentía. Tengamos en cuenta que esto se hizo antes seguramente mejor y nada tiene de original la idea de intentar desmoronar el exitoso castillo de Cenicienta, o llegado el caso cualquier imperio que sea, sólo por el hecho de molestar al poderoso, contarle las costillas, desnudarlo, rebajarlo, buscar con lupa sus defectos, como si siquiera lo notara. En esto que intento comenzar a escribir no hay síntomas de resentimiento, no al menos consciente, sólo tal vez la decepción que trae la edad en la que uno ve los hilos por todos lados y la magia es sólo un truco muy viejo. Además, es imposible no reconocer que Disney tiene demasiadas cosas buenas en su bolsa como para que algunas opiniones negativas logren opacar un cielo iluminado por miles de fuegos artificiales de una noche cualquiera en el Magic Kingdom. Los productos Disney en su amplia mayoría exhiben alta calidad, ya sea una película, un parque, un muñeco o un crucero, pueden gustarnos o no pero difícil es que juzguemos de berreta algo que en la etiqueta tenga las orejas del ratón. La Magia de Disney, visualmente el polvo de hadas que desparrama Tinker Bell con carita de buena, o una corporación monstruosa que sigue engullendo compañías exitosas para crecer hasta donde quizás ni Walt hubiese imaginado pero, hoy que entre otras como Pixar y Marvel también compraron Lucasfilms, es posible que algún día sea descongelado (como Han Solo de la Carbonita) en alguna galaxia muy muy lejana y allí también existan remeras de Mickey Mouse. ¿Nadie cree que el viejo Walt haya muerto como cualquiera, no? Imposible, la criogenia debe haber estado al alcance de sus manos. Y como en Disney todo es posible, magia y ficción, la biografía de su creador posee para el imaginario popular un final abierto y esperanzador, como si fuera una de sus tantas películas a la espera de una continuación. A medida que sigo escribiendo parece que no había nada negativo que comentar, o tal vez el miedo de meterme con el ratón me esté guiando por un camino conservador y políticamente correcto, algo puede pasarte si jodés al simpático Mickey, mito o no nadie quiere averiguarlo con sus huesos. Vayamos al grano de una vez por todas, creo que lo que me molesta es que el que haya desteñido mis memorias de infante no haya sido otro sino el mismo Disney. Se perfectamente qué es lo que pasa con todas las cosas que de niños veíamos enormes y maravillosas y ya con años encima vemos ordinarias como una baldosa en la vereda. Ya había hablado del factor edad, existe y lo sufro. A lo que me refiero es más a actitudes que cambiaron donde se toman demasiado en serio algo tan ridículo como al Pato Donald, tan en serio como si fuera una religión dominante o un imperio cuyos íconos fueran la patria misma, o ambas cosas en un conjunto que no termino de definir si es patético o tenebroso. También noto que no evolucionaron en sus innovaciones, la vieja marca registrada, bolsillos cargados asentándose en la comodidad de una marca impuesta que genera billones pero también le cuesta horrores seguir reinventándose, como dije antes, compra la creatividad ajena, en los últimas décadas toda genialidad vino de afuera. ¿Quién sabe dónde quedaron los benditos imaginadores?, ¿por ahí en un freezer algo retro y algo moderno que flota por el Atlántico como un mensaje en una botella? Tanto departamento de marketing desplazando a esos pobres tipos que, como el helado Walt, una vez pensaron que un dibujo en movimiento de un ratón en un barco a vapor podría ser algo digno de ver. Princesas, infinidad de princesas, para niñas, Cars y Avengers para niños, un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Todo muy lindo, fucsia y verde, rojo y amarillo, un ejecutivo que nunca pudo dibujar ni un círculo con un vaso y trillones de cajas de merchandising feliz llegando de la China milenaria, Darth Vader y Pluto compartiendo la cama, me caen lágrimas de felicidad que terminan enmarcadas en una oficina en Burbank, se aúnan las músicas de el Rey León y Celine Dion que nunca se si es la Bella o la Bestia, genial, ¿pero dónde entro yo en este mejunje?

Escrito el 28/12/2012...

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