jueves, 14 de mayo de 2015

VAMOS QUE VENIMOS



26/08/2014 Rumbo a Londres

Tengo la mejor noticia para dar. Esperen, avancemos y luego volvemos. De ahí voy a pasar a la que fuera la mejor noticia que di casi cinco años atrás que motivó que a principios de año contara una gran noticia de la que ya hablé acá pero sigue milagrosamente vigente. Venimos bien pero el auto se queda sin frenos, barranca abajo. La otra cara de la moneda de la gran noticia se convirtió sin necesidad y por desidia en el lado oscuro de la luna. Malas noticias que por ser rutinarias y desatendidas se convirtieron en peores sin que pueda yo ahora mesurar lo catastróficas que pueden llegar a ser aunque la sospecha me causa escalofríos. La buena noticia es que la mejor noticia, si hay tiempo, creamos que si, levantemos la moral, es y tiene que ser la que va a erradicar a esa nube tormentosa.

Explico parcialmente el trabalenguas, este principio se me hizo insoportable, pero lo voy a dejar ser.

En enero de 2015 va a nacer mi segundo hijo aun sin nombre aunque le decimos gatito. Otro varón, vaya novedad en mi familia. En diferentes ecografías lo vimos moverse, saltar, vimos sus huesos, el pito y las bolas (igual que nos pasó antes con su hermano), oímos su corazón acelerado (como Flash según Flin, para la risa de los presentes), y hoy somos tres que los esperamos con ganas de darle la bienvenida a nuestra familia. No somos perfectos, de hecho somos tres pelotas rebotando entre las paredes de una casa, por momentos en simetría, otros golpeándose una con otra y rebotando para un rincón lejano para volver al rato a los saltitos para donde por fin reposan las otras. Pero a ese kilombo de cariño que llamamos hogar es que con la calma de la experiencia invitamos a gatito* a formar el cuarteto rebotador, y si, por más que me oigan protestar me animo a decir que la mayoría del tiempo está bueno.

* Félix nació el 23/12/2014, adelantándose casi un mes, en breve su propio y merecido capítulo, demorado por un tarado que soy yo.

04/05/2015 Regresando de Madrid (previo paso por Génova y Milán en el camino de vuelta)

Días fuera, lejos, muy, y toca volver, al fin, se hizo largo y cada vez cuesta más, todo muy lindo pero siempre sos visitante cuando no estás con los tuyos tuyos, de paso, a la pasada, con una sonrisa, divertido tal vez, pero nunca estás del todo ahí, mostrando una versión tuya que deja ver a trasluz, incorpóreo como holograma de calidad, hay un pedazo de vos que nunca se fue, que está acostado en la cama con tu mujer, que está mirando como tus hijos se duermen o se bañan, que abre la heladera sin saber para qué, de costumbre, esa costumbre que se llama tu familia, la que hiciste y no heredaste, tu jermu y tus pibes y vos, un lazo que no ata sino que une, ahí estás, a mitad de camino aunque tu pasaporte cante lo contrario, teniendo una seria conversación del corazón pero del corazón que no llevaste, eso que no entra en una valija, vas admirando paisajes, vas tocando arte, vas oliendo historia y embarrándote en costumbres, qué lindo decís, qué rico decís, qué grosso decís, y lo apreciás, de verdad, pero falta algo, compartirlo y no contarlo, sos fantasma pero bueno, sos amable, agradable, y la noche te da cosa, no asustás por tierno, esa cama que es sólo un medio y nada más, esa cama que sólo es cama y nada más, muy poco, casi nada como para pasar la noche de un tirón y te despertás no una vez sino muchas, porque al margen que tu cerebro pragmático entienda lo que pasa es que tu cuerpo se hace el boludo y te pasa factura, no es cuestión de comodidad o sábanas frescas, es dónde, ¿entendés?, no, no entiendo aunque creo que capaz la puedo manejar y no va a ser tan terrible, que en una de esas me viene bien un poco de aire, claro, pero igual así y todo me termino ahogando en sentirme sapo de otro pozo, exagero, no me ahogo, no me muero, pero tampoco respiro oxígeno puro, es como estar en un ascensor lleno que no termina de llegar nunca al último piso del edificio más alto del mundo, del universo, hasta que un día, un día como hoy, empezás a volver, el viaje es largo aunque va a terminar y vas a llegar, por momentos temés, temo, que algo salga mal, un poco o mucho, menos o muy, que se complique, que te caguen y te la hagan difícil, que te jodan cuando menos te hace falta, cosas que pasan cuando te fuiste y estás llegando, se hace más largo y se estira la vuelta porque en tu cabeza el tiempo va tan lento que no se mueve y siempre estás en el mismo lugar, yendo y viniendo pero lejos del hogar, en la cinta transportadora que no termina, volviendo cuando acabás de salir y sin salir aunque ya no estás ahí, en tu lugar, en tu hogar.

No hay comentarios: