Un tren a Zürich, cruzando los Alpes en medio de la noche. Hoy
cumplo 2 meses sin fumar, exactos 2 meses. No digo que no me den ganas cada
tanto de fumar, pero no es algo que sea tan seguido ni tan fuerte como para que
la tentación me doblegue. ¿Qué fue de la vida de Winona Ryder? No hay gente en
el mundo naturalmente con menos onda que los rusos, y sumemos a los ucranianos
del este también. Zürich es la ciudad con el ingreso per cápita más alto del
mundo. Miro por la ventana y cada tanto veo ventanas que me miran pasar en
medio de una oscuridad tan negra por momentos que podríamos haber desaparecido
sin haberlo notado. Creo que si escuchara mas seguido a The Vaccines podrían
perfectamente entrar al selecto lote de mis bandas preferidas, tienen con qué,
el obstáculo es mi falta de perseverancia, una vez más. Aunque no fumo hace “2
meses”, ¿lo dije ya?, y para eso hay que ser perseverante, pero es otro tipo de
esfuerzo, porque es distinto dejar de hacer que hacer de más, no me puedo
engañar. Extraño a mi hijo, a mi mujer, mi casa, mucho más de lo que me parece
que es mucho. Me desagradan los locales Starbucks, ahora estoy viendo uno
cerrado pero mañana abrirá con sus Lattes y demás mierdas masivas que
entusiasman a tantos amantes del café adornado de productos altamente calóricos
y sus ya aburridos vasos de cartón (¿reciclados?) con tu nombre mal escrito con
un marcador indeleble para que sea más artesanal algo que está totalmente
robotizado, coreografía ensayada para parecer desganado pero buena onda cuando
toman tu orden. Jódanse por necesitar tomar café como si no pudieran moverse
sin el, segmento al que no pertenezco, vicio que nunca tuve y mirá que tuve
unos cuantos y otros tantos me quedan.
13/04/14
Una larga semana de trabajo por delante, con cero confort y
horarios dislocados. Inversión para que haya un futuro. Cada vez que gira la
rueda siento al cansancio y al desgano fundirse en un nada amistoso abrazo de
360 grados, cuesta, cuesta cada vez más, cuesta preocuparse por algo que cada
vez me importa menos, cuesta ver mi vida pasar en pos de hacer mejor la vida de
otros sólo para poder sostener la mía, todo es dinero, todo es por dinero.
Llego y me estoy yendo. Llego y no estoy porque suena el celular y juega tal o
cual. Múltiples mensajes reclamando tu atención brillando en la pantalla del
teléfono y, aunque crea que contestándolos desaparecerán, se muy bien que viene
un ida y vuelta frenético por calmar ansiedades ajenas que no saben de horarios
o momentos inoportunos y me van a consumir las reservas de buen humor mientras
mi familia me ve pasar y ya no me ve para nada lo que me convierte en un
fantasma que ninguno de los míos sabe si voy a ser yo o un monstruo cuando el
trabajo que invadió mi casa me suelte hasta la próxima estación. Suena
terrible, lo hago sonar así.
22/04/14
Soy un pasajero más del vuelo LH510 proveniente de Frankfurt y con
destino a la ciudad de Buenos Aires, donde casualmente vivo. En estos 9 días
que pasaron di vueltas por casi todo el norte de Italia, muchas horas de autopista
autostrada castigando mi cintura a diario, pasando por campos, montañas y
ciudades, viendo lagos y el mar, los Alpes y a un famoso cornudo, trabajando
mucho pero rodeado de mejores escenarios que los habituales. No quiero pensar
demasiado en lo que voy a sentir al estar de nuevo en casa después de 3
semanas, el Skype ayuda a vernos, pero quiero sentirlos en mis brazos y falta
poco ya, unas 13 o 14 horas nada más. Mañana (u hoy dependiendo qué zona
horaria use, pero siempre elijo la de llegada, así que está bien y podemos
seguir adelante) es día libre, teléfono apagado. Iba a escribir que lamento si
molesta a alguien esa decisión pero inmediatamente caí en que no lo lamento en
absoluto, ni un poco, no engaño a nadie. Hay cosas que van a cambiar en mi
vida, no se si son para bien o mal, pero quiero intentar vivir más de acuerdo a
lo que quiero hacer yo, en la medida de lo posible y seguido. Dejo este tema
pendiente, no está bueno hacer propaganda de lo que no pasó todavía, marketing
de un producto que no existe. No quiero agradar, no agrado. No quiero vivir
para otros, decepciono. Me quieren haciendo esto, hago aquello. Debería decir
que si a todo y sonreír, miro hacia otro lado en silencio. Voy, de a poco,
entendiendo que nunca pude ser dócil y eso me llevó a perder mucho más que lo
que gané, pero es mi esencia y aunque me ahogue es lo que soy y lo que me hace
ser yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario