jueves, 12 de noviembre de 2009

BONDI


Odio las paradas de colectivo. ¿Vieron que ahora hay algunas modernas que tienen techo y un cartel luminoso con un afiche de, por ejemplo, un auto último modelo? ¿Por qué hacen eso? ¿Creen que si pudieramos comprar un auto como ese estaríamos esperando el bondi como unos pelotudos? ¿Suponen que disfrutamos perder 3 horas en un viaje que en auto haríamos en 20 minutos? ¿Es un plan macabro para gastarnos? Lo más jodido son las caras de la gente que está esperando. Están los que ponen cara como de “yo en realidad tengo auto, ahora está en el taller, si no ni en pedo me subo a un colectivo todo lleno de negros, como vos”. O los que la juegan de importantes, esos usan traje italiano y teléfono celular ultra high tech, piensan que pueden engañar a los pasajeros de la línea 896, ramal Odriozola Jr.-La Ojetuda, tan facilmente. También encontramos al desorientado que mira para todos lados, desesperado por no perderse en especial el cartel amarillo patito C y ¼ que no vuelve a pasar hasta dentro de un lustro, con suerte. Nunca faltan las viejas habitantes de la superpoblada nube de pedo que suben un escalón con mucho esfuerzo y tiempo para preguntarle al colectivero si ese la deja cerca de la calle en donde está ella en ese mismo momento parada, cuando es debidamente mandada al carajo, se toma otro año para bajar y repetirle la pregunta al próximo que pase. Mientras tanto nosotros llegamos tarde al laburo.

Este es un outtake que encontré por ahí de no se cuándo.

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