
Cada vez escribo menos, falta de tiempo o ideas. No es una explicación a mi público porque… porque no tengo público. Es en todo caso una forma de criticarme a mí mismo y que quede constancia. Lo que pasa es que cuando uno hace una autocrítica fuerte un día, pasa una semana y de alguna manera uno se termina perdonando, siembre hay alguna excusa convincente que termina archivando la causa, después de todo soy yo es lo que razonamos. Se que no quiero abandonar esta página, es lo que se, pero no se darle continuidad y pienso: ¿se me agotaron los temas? Nunca podría pasar eso, siempre hay algo para decir, ¿entonces qué pasa, viejo? Que el ritmo laboral devora el tiempo libre, suena bien, podría ser. Aunque, y suena otra voz en mi cabeza, tampoco es necesario escribir el Ulises de James Joyce, un blog más no es para tanto, con unas entradas por mes es suficiente para mantenerlo vivo. Entonces es que me pongo viejo y me olvido, esa no me gusta pero no escucho ninguna palabra contraria de mis personalidades múltiples. Cuando alguien dice la verdad generalmente se hace un gran silencio aprobatorio, bien puede ser este el motivo. No me siento viejo, pero me canso seguido y son menos las actividades que me permito realizar sin extenuarme. ¡Oh no, como me hice cargo de mi edad, un tema urticante, sonó sincero y compraron!, compré. En 25 días cumplo 38, es un número pero no me exime, no jodamos. Prometo, sin firmar ante escribano, retomar la senda del pasado. Y si yo no me creo a mí mismo, espero que el público ausente no lo note demasiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario